COWBOY GRASS de DS & DURGA parte de una imagen muy precisa: las praderas americanas, la carretera abierta y esa mezcla de aire seco, vegetación salvaje y madera calentada por el sol. David Seth Moltz construye aquí una fragancia masculina de perfil aromático y amaderado que evita el gesto nostálgico fácil y se centra, en cambio, en una sensación clara de espacio, movimiento y libertad sobria.
La salida abre con bergamota y salvia esclarea, una combinación que introduce brillo, frescura y una limpieza herbácea muy definida. No se trata de un cítrico expansivo, sino de un arranque contenido que despeja la composición y prepara el terreno para un corazón donde el tomillo, la salvia y la hierba desarrollan una textura más seca, verde y natural. En esta fase, la inspiración de las grasslands americanas se vuelve especialmente reconocible: el perfume sugiere campo abierto, tallos quebrados entre los dedos y una vegetación aromática de trazo firme.
El fondo de vetiver, ámbar y palo de rosa aporta estructura y profundidad. El vetiver refuerza la faceta terrosa y seca; el ámbar suma una calidez contenida, y el palo de rosa introduce un matiz amaderado pulido que sostiene esa dimensión cuero/amaderada mencionada en el concepto de la fragancia sin volverla pesada. El resultado mantiene una tensión muy equilibrada entre frescura herbal y materia cálida.
Como creación de David Seth Moltz, COWBOY GRASS se lee con una intención muy concreta: ofrecer una visión del paisaje americano que no es monumental, sino íntima y táctil. Hay en él una sensación de ropa limpia atravesada por el aire del campo, de piel templada y de calma alerta. Un perfume que encuentra su identidad en lo seco, lo verde y lo libre, con una elegancia directa y sin artificio.